Ojos, oídos y corazón abierto

La sonrisa de mi pulga es mi mayor inspiración. Recuerdo una ocasión en que me hizo el día verlo salir de la escuela con su máscara de cangrejo;  pero fue más aleccionador  porque supe del origen de la misma. Esto por que a unas cuadras de su escuela, en una de mis oficinas (tengo varias jaja: Starbucks de Monte Everest , Eno en Explanada  o Devo café en Prado Sur, ya les contaré de mi sistema laboral nómada )  me topé con el papá de una compañerita de Luciano, quien con clara dedicación, ordenaba las máscaras que diseñó, corto y coloreó  para el día de lectura en el salón de su hija y sus compañeritos.

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Les va a sonar a frase común  «el tiempo vuela» y lo que nos pasa como adultos es que a veces no valoramos o mejor dicho damos prioridad a otras cosas como: la junta, el desayuno o labores y responsabilidades propias de nuestro día a día. Cada vez que tengas oportunidad de verlo en sus actividades no dudes y acude, cuando nos ven y los vemos aflora la satisfacción del deber cumplido por ambas partes. Lo comentamos mi marido y yo en otra ocasión al salir de la clase abierta de la escuela Montessori a la que asiste; claramente Luciano quería mostrarnos cada una de las actividades que desarrolla día a día. Nos volteaba a ver con una enorme sonrisa de satisfacción como queriendo decir: «miren todo  lo que se hacer».

LO QUE NOS HA FUNCIONADO es estar con los ojos, oídos, pero sobre todo el corazón abierto para tratar de ESTAR cuando nos necesita, cuando me invitan a participar en actividades de la escuela, cuando me pide estar con él para jugar o simplemente quiere que me  siente (mamá aquiiiiii me dice con su dedito indicando el lugar) a verlo jugar, cuando puedo hacer algo con él o por él. No sé si la hermosa compañerita y Luciano, cuando tengan 42 años como yo,  se acuerden con detalle de la lectura de cuento que hizo su papá con máscaras para sus amigos, o de la clase abierta a la que asistimos Omar y yo;  lo que sí estoy segura es que ese día se sintieron los niños más queridos del mundo y, eso, construye vínculo emocional que es para la toda vida.

Mantengamos abiertos todos nuestros sentidos para, cuando nos sea posible, acudir a tiempo y acompañarlos en su crecimiento físico pero sobre todo emocional.

Hasta la próxima!

Mara & Lu