Por fortuna y azares de la vida, hemos podido conocer expertos en diferentes temas que nos han acompañado en este proceso de ser papás y nos han compartido su experiencia y conocimientos.
Así, gracias a mi maestra de meditación Roxana Castaños, llegué con el Dr. Rubén Poplavsky* homeópata y curador del alma quien dice: «estudié medicina para que no digan que soy solo chochero».
A través de éstos y otros maestros me he topado con un tema en común, el tratado sobre las emociones: tristeza, miedo, enojo o alegría. Cada una de ellas representa un reto enorme ya que son complejas de manejar, controlar o reconocer. Los expertos insisten y coinciden en que la característica que las une es que son pasajeras.
Entonces si las emociones son pasajeras ¿por qué a veces nos atoramos con alguna de ellas? Ya que las sentimos y reconocimos, el siguiente paso es dejarlas pasar, soltarlas, no quedarnos pegados. Trabajar en una limpieza cotidiana de nuestras emociones permite que no se nos desborden. A este proceso de limpieza o dejar ir le llaman catarsis consciente, ¿en qué consiste?, únicamente que tomemos unos minutos para reconocer las emociones sentidas en el día, para una vez reconocidas liberarlas de manera racional, sin lastimar o afectar a los demás.
LO QUE NOS HA FUNCIONADO … para facilitar este proceso de catarsis el principal elemento es respirar, inhalar profundo durante cinco tiempos, mantener el aire dos tiempos y dejarlo salir en dos tiempos, lo repetimos varias veces hasta que experimentemos tranquilidad (técnica de respiración aprendida con Pilar Ruiz www.paternidadresponsable.com.mx). Otro elemento esencial para liberar emociones es la practica de alguna actividad como meditar, hacer yoga; a otros les funciona hacer ejercicio: correr, practicar box, cocinar, etc. Cualquier actividad que disfrutes hacer, puede funcionar para liberar emociones acumuladas. Lo que nos sucede a veces es que en la vorágine del día a día, no nos damos tiempo para nosotros mismos, nos sentimos egoístas cuando nos damos esos espacios, sin embargo son sanos y de suma utilidad para mantenernos equilibrados y como consecuencia procurar la armonía de nuestra familia.
«No somos responsables de las emociones pero sí de lo que hacemos con ellas»
-Jorge Bucay
Cuando dejamos que se acumulen las emociones, nos podemos enfrentar a que a la menor provocación nos salimos de balance y reaccionamos de maneras que no nos gusta y que despues nos arrepentimos, por que sin intensión lastimamos a nuestros seres queridos.
¿Cómo vamos a enseñarles a nuestros hijos a manifestar y a manejar sus emociones si nosotros no sabemos manejarlas?
Seamos responsable de nuestras emociones para no afectar a los demás, vacía periódicamente tu vaso de las emociones y sigamos adelante.
Hasta la próxima
Mara & Lu
* La curación completa. Rubén Poplavsky. Editorial PAX
