Si tu hija te pide que la cargues, hazlo, pasa muy rápido.
Si tu hijo te pide q lo acompañes a su salón, hazlo, pasa muy rápido.
Si tu hija te pide dormir en tu cama, dile que sí, el tiempo pasa muy rápido.
Si tu hijo te pide leerle otro cuento, inténtalo, el tiempo pasa muy rápido.
Si tu hijo te pide volar, juega con él a hacerlo. No le digas que no puede por qué no tiene alas, únete a su maravillosa imaginación y creen juntos historias. El tiempo pasa muy rápido y su imaginación y fantasías evolucionan.
Si tu hija inventa una palabra, o piensas que habla en otro idioma, síguele la corriente y arma toda una conversación. El lenguaje corporal aveces dice más que las palabras y lo comprobarás al ver sus reacciones y carcajadas.
Seguramente tendrán una lista interminable de situaciones, propias de la edad de sus hijos, que podrían complementar estas reflexiones. En mi caso, la sorpresa me surgió uno de estos días cuando le dije a mi pulga como todos los días: «¿te acompaño a tu salón? y me respondió por primera vez a sus tres años «no gracias yo ya soy un niño grande».
LO QUE NOS HA FUNCIONADO es vivir el hoy y disfrutarlo al máximo. Hay días como mamá que parecen interminables, que a veces queremos que ya acaben, bajar las persianas y decir que llegó la hora de dormir aunque sean las 5.30 pm. En esa prisa podemos dejar pasar momentos especiales y mágicos para nuestros recuerdos como padres e hijos. Cuando los años pasen, muy probablemente desearemos que los minutos que estén nuestros hijos a nuestro lado se tornen interminables pero inevitablemente van a ser finitos.
Por eso vivamos el presente, disfrutemos cada momento de su desarrollo, consientes y al máximo. Vendrán con nuestros hijos nuevas alegrías pero, muy probablemente, diferentes en cada etapa.
Hasta la próxima!
Mara & Lu
