Mientras más libre él, más libre tu

Recuerdo como si fuera ayer este consejo: «Mientras más libre seas tu más libre será tu hijo» me lo dio una señora que estaba sentada en un café, seguramente me vió llorar con mi mamá, por que acababa de dejar a mi pulga por primera vez en la guardería, tenia 9 meses y me acababan de dar un proyecto que ocuparía mis mañanas, no todas pero si tres por lo menos. Sentimientos encontrados me rondaban, se me salían las de cocodrilo (que no es difícil en mi jaja), mi mamá me consolaba, me decía que a todo nos acostumbraríamos, sin embargo yo sentía que la mitad de mi corazón se había quedado en IPM la primera escuelita de mi pulga, lo que me tranquilizaba es que podía verlo gracias a las cámaras y la app que te proporciona la escuela.

Y la frase de la señora sin duda me cayó como valde de agua fría ¿de verdad mientras más libre sea yo más libre será mi hijo»? estoy segura que no lo comprendí en ese momento, mi deseo único era estar con el, cargarlo, observarlo, cuidarlo, darle de comer, etc

Después de más de cuatro años entiendo el valor detrás de ese consejo leyendo «Hijos Valientes» me cayeron veintes por las verdades por montón que tiene cada página del libro. El autor parte de la base que debemos dejar ser y hacer a nuestros hijos, eso no implica lo que quieran, estableciendo límites, pero dejándolos que experimenten emociones en las situaciones que se les van presentando día a día sin que busquemos ahorrarles el momento, esto lleva al desarrollo de la inteligencia emocional.

LO QUE NOS HA FUNCIONADO…

Ponerle nombre a las emociones que está experimentando, para lo cual ha sido necesario dejarla fluir, si se asusta, si se cae, si se enoja dejar que lo exprese. Los expertos dicen que el cliclo de vida de una emoción es de tres a treinta minutos, si la dejamos transcurrir con normalidad sin interrupción, eso no significa no estar, significa ser contención no invasión. Permitirles pasar por emociones como: tristeza, frustración, miedo o enojo, al experimentarlas, al vivirlas, al sentirlas le ha permitido a Lu irlas reconociendo, ponerles nombre y poco a poco verbalizar y que me cuente lo que les pasa, paso o está pasando cuando estoy o no estoy a su lado.

Sembrar en mi pulga que aprenda a estar y disfrutar de su soledad (también no le queda de otra es hijo único) y escucharse, jugar solo, acostarse viendo al cielo para ver pasar las nubes, en viaje en carretera observar el paisaje, sentarse en la arena a ver cómo revientan las olas del mar, observar un atardecer, el objetivo bajarle la velocidad a esa mente veloz, ¿que tiempo? Varía, solo provocamos que existan esos espacios.

No controlar (que en mi esencia es difícil) entender y aceptar los tiempos de mi pulga de casi 5 años (aunque a veces pienso que tiene más) no pretender las cosas se hagan a mi ritmo, o forma, por que acelerarlo o imponerle, desencadena en él sentimientos de enojo y frustración de ambas partes.

Reconocer que vulnerabilidad no es debilidad, aceptar y vivir nuestras emociones como hijo o como mamá ha sido sano, se vale decir estoy preocupada, cansada o triste, eso ha ido desarrollando la empatía en mi pulga. ¿Cómo lo sé? Ejemplo el otro día venía manejando con una preocupación en mente y al escuchar una canción se me salieron las lágrimas, mi pulga desde su sillita me dijo mamá ¿por que estas llorando? Le dije que me sentía triste y me dijo: yo te amo con todo el corazón.

No tomarme las cosas personal, pensar que hace o dice cosas por molestar no es lo adecuado y trabajo todo el tiempo para no pensar que me está retando, uuffff cuesta trabajo y mucho no engancharme

No contenernos, expresar lo que sentimos, sin hablarnos feo o lastimarnos, el tono o las palabras pueden llegar a ser muy hirientes

 «Tienes derecho a sentirte triste, mi amor, pero no te doy permiso de gritarme»

K. Pozatek «Hijos Valientes»

No claudicar, enfrentar consecuencias  lleva a que nos hagamos responsables de nuestra existencia y aplica para mi pulga y para mi, cada acción que no corresponde lleva una consecuencia. Sin duda los limites son indispensables en la formación de un niño.

Trabajar su valentía, seguramente coincidimos en que no quisiéramos que les pase nada, que no sufran, que no lloren. Yo tendía a distraerlo ante un momento difícil, para que dejara de llorar, sin embargo entendí que enfrentar los momentos lo lleva a conocer y reconocer sus emociones y desarrollar la valentía y valiente no se refiere al control o a eliminar el temor, sino a aceptar la emoción.

«A conscious parent must develop the presence to be there for their child when that is needed, the strength to step back or let go at the right times, and the wisdom to know the difference» – Parenting a sacred task (Karuna Fedorschak)

Resulta más natural en nuestro día a día que nos preocupemos por sus actividades de desarrollo físico e desarrollo intelectual, sin embargo dejamos de lado el desarrollo emocional y lo que es cierto es que en la medida que más tengan conocimiento de sus emociones le será más sencillo explotar su inteligencia y sus dones, para así disfrutar de la vida con plenitud.

Hasta la próxima

Mara & Lu

2 comentarios sobre “Mientras más libre él, más libre tu

  1. Gracias por compartir algo tan hermoso, educativo e inspirador.
    Gracias y felicidades por todo el amor que se refleja en tus publicaciones. Eres
    un gran ejemplo. Todo mi amor.

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